
Leila es una estudiante de 22 años en Australia y trabajar como cajera en un supermercado.
El empleador de Leila le pide a menudo que trabaje los sábados y domingos y le paga la misma tarifa el fines de semana como entre semana.
Cuando empezó a trabajar, el empleador de Leila le pidió que firmara un documento para confirmar que ella estuviera de acuerdo con su pago, y ella accedió.
Leila se ha dado cuenta de que cobra menos del salario mínimo y de que no le pagaban las tarifas de penalidad por trabajar el fin de semana.
Leila está preocupada de que, al firmar ese documento, pueda verse privada de sus derechos.